Paisajes
Las gargantas del Hérault

Las gargantas, con una profundidad variable de 200 a 300 metros, son un verdadero cañón surcado en el corazón de las garrigas, siendo el río Hérault su arquitecto y único privilegiado.
En el interior de las gargantas, las rocas que enmarcan el cauce del río parecen despedazadas y esculpidas por un artista loco, amante de los paisajes irregulares y salvajes.
Esta sangradera que serpentea desde el Puente del Diablo, marcando la irrupción de las gargantas del Hérault, hasta las inmediaciones del pueblo de Saint-Guilhem-le-Désert, está jalonada por las denominadas Pucheros de gigante, fruto de la extraordinaria erosión de la piedra calcárea a lo largo de períodos muy lluviosos del último millón de años, cuando las aguas estaban más altas y las corrientes eran más potentes.
Un escenario espléndido, auténtico oasis en plenas tierras áridas, las gargantas del Hérault discurren en distintas formas. Calmadas o coléricas, son ante todo un espectáculo fascinante.
En el interior de las gargantas, las rocas que enmarcan el cauce del río parecen despedazadas y esculpidas por un artista loco, amante de los paisajes irregulares y salvajes.
Esta sangradera que serpentea desde el Puente del Diablo, marcando la irrupción de las gargantas del Hérault, hasta las inmediaciones del pueblo de Saint-Guilhem-le-Désert, está jalonada por las denominadas Pucheros de gigante, fruto de la extraordinaria erosión de la piedra calcárea a lo largo de períodos muy lluviosos del último millón de años, cuando las aguas estaban más altas y las corrientes eran más potentes.Un escenario espléndido, auténtico oasis en plenas tierras áridas, las gargantas del Hérault discurren en distintas formas. Calmadas o coléricas, son ante todo un espectáculo fascinante.
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