Las grutas
La Clamouse

Descubierta en 1945 por los espeleólogos del club de espeleología de Montpellier a unos centenares de metros del Puente del Diablo, la singularidad, la finura y la profusión de sus concreciones hacen de esta una gruta única e incomparable.
Esta cavidad, que se cuenta entre los enclaves subterráneos más bellos que se han conocido, tiene más de 4 km de galerías que durante miles de años han escondido sus misterios a los ojos de los hombres y no han permitido su exploración hasta después de la sequía del verano de 1945 y el desmoronamiento del sifón de entrada.
Su descubrimiento fue peligroso, agotador y desalentador, pero merecía la pena. Tras más de un mes de esfuerzos inigualables en galerías laberínticas, inestables y peligrosas, los exploradores se encontraron por fin frente a un espectáculo único, deslumbrados por amplias salas de un blanco luminoso, tapizadas de concreciones en colgaduras, excéntricas, fistulosas y cristales aciculares de calcitas o aragonitas.
A partir de este descubrimiento, se han habilitado dos entradas adicionales para facilitar la visita turística que se organiza en un recorrido de 900 metros partiendo de las galerías bajas denominadas "Laberinto" para acceder a los pisos superiores más antiguos. Un verdadero viaje en el tiempo, una experiencia única, la visita de la gruta de Clamouse es una síntesis de las mejores maravillas que se pueden descubrir en los mundos subterráneos.
Esta cavidad, que se cuenta entre los enclaves subterráneos más bellos que se han conocido, tiene más de 4 km de galerías que durante miles de años han escondido sus misterios a los ojos de los hombres y no han permitido su exploración hasta después de la sequía del verano de 1945 y el desmoronamiento del sifón de entrada.
Su descubrimiento fue peligroso, agotador y desalentador, pero merecía la pena. Tras más de un mes de esfuerzos inigualables en galerías laberínticas, inestables y peligrosas, los exploradores se encontraron por fin frente a un espectáculo único, deslumbrados por amplias salas de un blanco luminoso, tapizadas de concreciones en colgaduras, excéntricas, fistulosas y cristales aciculares de calcitas o aragonitas.
A partir de este descubrimiento, se han habilitado dos entradas adicionales para facilitar la visita turística que se organiza en un recorrido de 900 metros partiendo de las galerías bajas denominadas "Laberinto" para acceder a los pisos superiores más antiguos. Un verdadero viaje en el tiempo, una experiencia única, la visita de la gruta de Clamouse es una síntesis de las mejores maravillas que se pueden descubrir en los mundos subterráneos.
Créditos : Grotte de Clamouse
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