Castellas
Montpeyroux
En su parte baja y actual, en los barrios de la Dysse y la Meillade, el pueblo de Montpeyroux parece un lugar ocupado desde tiempos inmemoriales. Se trata de un lugar de paso, fronterizo entre las mesetas y la llanura. Con una situación ideal, la "ciudad fortificada" desempeña una función estratégica de control y peaje en los caminos de peregrinaje y la ruta de la sal, tierra de trashumancia y cruce de vías de comunicación.
El barrio de la Dysse constituye la primera forma de vida de Montpeyroux. No obstante, según las necesidades de concentración y protección de las poblaciones medievales, poco a poco se desarrolla un pueblo ubicado a los pies del castillo en detrimento de la Dysse: el "barry" (arrabal en occitano).
En el siglo XII, se traslada a esta zona la iglesia parroquial de Saint-Martin. A semejanza del enclave de Aumelas, la "ciudad fortificada" de Montpeyroux es un conjunto fortificado excepcional. Lamentablemente, no queda nada de la fortaleza mencionada en 1097. En el siglo XIII, la "ciudad fortificada" habría acogido a la población del pueblo de Montpeyroux (un texto de 1212 cita algunas calles y casas, y unas actas notariales del siglo XV señalan la existencia de una población en el interior de la "ciudad fortificada"). Durante las guerras de religión, parece que la ciudad albergó poblaciones y rebaños que acudieron a refugiarse a este lugar. En el siglo XIX, la construcción de un convento de monjas benedictinas, derrocado voluntariamente varios años después, borró todo rastro del cuerpo de plaza que contenía la capilla castral de Saint-Pierre, el torreón y la residencia señorial, mencionados en 1212.
El conjunto de este enclave original y único en el valle del Hérault por la extensión de sus murallas aún en pie, está protegido como sitio inscrito desde el 30 de julio de 1943. El pueblo de Montpeyroux es un conjunto que permite entender mejor los retos del reagrupamiento humano y la concentración de vida en distintos lugares según sus topografías y la época de construcción al tratarse de un pueblo con variantes urbanísticas.
En lo que constituye un hecho singular, el abandono de plazas fuertes no ha significado sistemáticamente su destrucción. En Montpeyroux ("Mont des Pierres" o Monte de las piedras) más que en ningún otro sitio, la evolución del hábitat pone de relieve su historia.
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