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Saint-Jean-de-Fos

Saint-Genies-de-Litenis - créditos Imago ad graphicumLas iglesias de Saint-Jean y Saint-Geniès-de-Litenis son conocidas como posesiones de la abadía de Gellone en Saint-Guilhem-le-Désert desde el siglo IX.

Los monjes deciden acondicionar la plaza que rodea la iglesia de Saint-Jean en el lugar denominado "Gouffre Noir" entre 1031 y 1060, tras la construcción del Puente del Diablo, con lo que se erige un albergue importante en la ruta de Gellone a Montpeyroux.

Desde mediados del siglo XII, Saint-Jean está rodeada por un primer recinto de seguridad en forma de cuadrilátero que circunda la iglesia. La plaza en seguida se reveló insuficiente y a finales de ese mismo siglo se reforzó con la edificación de una nueva fortificación, dando así su nombre al pueblo: Saint-Jean du Fort pasa a denominarse Saint-Jean-de-Fos.

Torre del relojEste centro histórico, sembrado de callejuelas estrechas y sinuosas y de casas pegadas las unas a las otras, ha conservado todas sus características medievales con el transcurso de los siglos.

En el siglo XIV se construyeron dos importantes arrabales, que fueron protegidos por unas construcciones de acceso mencionadas en el siglo XVII. No obstante, el interés patrimonial de la visita a Saint-Jean-de-Fos no es tan solo urbano o arquitectónico. En realidad, en este pueblo se perpetua una tradición que cuenta con más de 600 años de antigüedad.

La cerámica barnizada de Saint-Jean-de-Fos, que se entrevé en las fachadas de las casas a través de elementos de techumbre, bajadas y canalones, pero también cuidadosamente expuestas en la colección municipal de utensilios culinarios y objetos decorativos, ha marcado la historia de este lugar.

Una técnica transmitida de generación en generación, la creación de dinastías por la pertenencia a este gremio y, en definitiva, un pueblo que ha vivido al ritmo de su tradición y que la perpetua en nuestros días a través de uno de los mercados de ceramistas más importantes de la región, que se celebra todos los años el primer fin de semana del mes de agosto.

Es obligado acercarse a este lugar mágico atravesando el Puente del Diablo y las Gargantas del Hérault. Un "Pueblo con reflejos de barniz" comprometido con la autenticidad. La sobriedad de la piedra calcárea, salpicada de toques de cerámica verde del color de la esperanza…



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