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Pueblos de la garrigue

Aniane

Eglise Saint-SauveurAniane es una ciudad monástica fundada en el año 782 por Witiza, hijo del Conde Aigulfo de Maguelone y amigo de Carlomagno. Tras ingresar como monje en Saint-Seine cerca de Dijon, tomará el nombre de San Benito por devoción al fundador de la orden benedictina en el siglo VI para convertirse en San Benito de Nursia.

En 814, Luís el Piadoso le confía la reforma de la orden benedictina y de la vida monástica del Imperio, elemento esencial del Renacimiento Carolingio. Sin duda alguna, es el primer monje de Occidente a principios del siglo IX y el guía espiritual de Guillermo cuando éste decide retirarse al desierto en 804. Los pueblos de Aniane y Saint-Guilhem-le-Désert están íntimamente ligados, en lo que supuso la consolidación de la influencia del poder carolingio en las tierras del Languedoc.

Aniane es también un pueblo ejemplar en términos de urbanismo, un auténtico modelo de su género. En efecto, desde el siglo XII, la ciudad monástica se dota de un amplio recinto fortificado cuyos muros abarcan la parroquia de Saint-Jean-Baptiste (antigua capilla de los Penitentes) así como la abadía de Saint-Sauveur (actual iglesia parroquial).

Chapelle des pénitentsEn el siglo XIV, la Guerra de los Cien Años y las grandes compañías debilitan el pueblo. Con motivo de las guerras de religión del siglo XVI, Aniane no pudo escapar a la destrucción de su abadía, totalmente devastada y reconstruida siguiendo el estilo clásico jesuita por los monjes de la congregación de Saint-Maur, en lo que significó la recuperación de un halo de vida. La construcción se terminó en 1714. Se trata de un edificio monumental y único en el Valle del Hérault.

La fachada está enmarcada por dos enormes volutas que contrastan con la regularidad de las columnas de la entrada. San Pedro y San Pablo están representados bajo un Cristo en Majestad, esculpido en el centro de un frontón semicircular. En el siglo XVIII, el desarrollo económico de la población es fulgurante. Además de las producciones vitícolas y oleícolas, se desarrollan verdaderas manufacturas propias de la región como, por ejemplo, las curtidurías, actividad tan importante que se construyó todo un arrabal y una capilla (Regagnas) para ese único gremio.

La fundación de Aniane constituye un hito esencial desde el punto de vista histórico en todo el Valle del Hérault. Si bien el siglo pasado significó un último período de dificultad, este pueblo sigue constituyendo una etapa ineludible cuya huella inequívoca se deja sentir en la mayoría de sus pueblos vecinos.

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