Artesanado
Historia de los alfareros de St-Jean-de-Fos
En el siglo XIV, junto a la agricultura, nació en Saint-Jean-de-Fos el arte de la alfarería. Se debió en parte a la presencia de grandes depósitos de arcilla en el subsuelo del pueblo. Además de la materia prima, también se disponía en los cercanos macizos calcáreos de abundantes matorrales y arbustos, una importante fuente de material combustible. El primer alfarero conocido fue Raymond Sinadié, descrito en 1556 como orjolerjj (fabricante de orjols o jarras).
Desde entonces, la lista de nombres de maestros alfareros ha sido interminable. Llegarían a alcanzar en número los 75 en 1828, y eso sin contar a las familias y empleados que también participaban en esta industria artesanal.
La producción de alfarería vidriada se orientó principalmente a satisfacer las necesidades del transporte y conserva de productos alimentarios, la preparación de alimentos, menaje, artículos sanitarios y médicos, objetos de culto y juguetería. En principio estaba dirigida primordialmente a los habitantes locales y debía ser robusta. Los alfareros también fabricaban materiales para la construcción, como tejas entrelazadas, canalizaciones, remates y fuentes. Vendían su producción en prácticamente todos los pueblos del Valle del Hérault, llegando incluso hasta Montpellier o Béziers.
La distribución quedaba limitada por la naturaleza de la arcilla, cuya cocción no es posible a las altas temperaturas de la cerámica. Este hecho, junto con la despoblación del campo, la inadaptación de las técnicas de fabricación y, sobre todo, la competencia de los grandes fabricantes, explica la desaparición de la alfarería en Saint-Jean-de-Fos a principios del siglo XX.
Tras unas décadas ausente, el oficio de la alfarería ha renacido y son varios los alfareros que han abierto sus negocios en el pueblo o sus cercanías. Algunos de ellos han retomado la producción de tipo tradicional, mientras otros han optado por un enfoque más creativo.
Se han creado una carta de calidad y una marca comercial registrada de los “Alfareros de Saint-Jean-de-Fos”, además de un mercado que tiene lugar en agosto y que, durante los últimos veinte años, no ha dejado de ser un éxito.
Pagina precedente
Desde entonces, la lista de nombres de maestros alfareros ha sido interminable. Llegarían a alcanzar en número los 75 en 1828, y eso sin contar a las familias y empleados que también participaban en esta industria artesanal.
La producción de alfarería vidriada se orientó principalmente a satisfacer las necesidades del transporte y conserva de productos alimentarios, la preparación de alimentos, menaje, artículos sanitarios y médicos, objetos de culto y juguetería. En principio estaba dirigida primordialmente a los habitantes locales y debía ser robusta. Los alfareros también fabricaban materiales para la construcción, como tejas entrelazadas, canalizaciones, remates y fuentes. Vendían su producción en prácticamente todos los pueblos del Valle del Hérault, llegando incluso hasta Montpellier o Béziers.
La distribución quedaba limitada por la naturaleza de la arcilla, cuya cocción no es posible a las altas temperaturas de la cerámica. Este hecho, junto con la despoblación del campo, la inadaptación de las técnicas de fabricación y, sobre todo, la competencia de los grandes fabricantes, explica la desaparición de la alfarería en Saint-Jean-de-Fos a principios del siglo XX.
Tras unas décadas ausente, el oficio de la alfarería ha renacido y son varios los alfareros que han abierto sus negocios en el pueblo o sus cercanías. Algunos de ellos han retomado la producción de tipo tradicional, mientras otros han optado por un enfoque más creativo.
Se han creado una carta de calidad y una marca comercial registrada de los “Alfareros de Saint-Jean-de-Fos”, además de un mercado que tiene lugar en agosto y que, durante los últimos veinte años, no ha dejado de ser un éxito.
Pagina precedente
|
Office de Tourisme Intercommunal 04 67 57 58 83 & 04 67 57 44 33 |